De ellas cae...
De las manos se me caen las palabras... como de los árboles caen las hojas...
Del mismo color anaranjado.... del mismo tono de amarillo y café....
Y así, como a las hojas, también a las palabras se lleva el levante otoñal... les arrastra por la tierra y crujen bajo las pisadas de caminantes anónimos, mujeres con los ojos en el cielo y la mirada en el suelo... niños que les ven como montañas para derribar, para tomarlas y aventarles al cielo... verles descender lentamente o que el levante de nuevo se las lleve...
De las manos se me caen las notas, se me caen los vendajes... se me caen las miradas tiernas... el agua que a borbotones brota de los ojos de viejos cansados, y de niños de rodillas raspadas...
De las manos, aun así, también se me caen las caricias, sobre la cama... derramadas en la piel de la mujer que quiero, de la que se toca con ternura... se me cae la pasión sobre su boca, sobre su incierto rostro....
Se me cae de las manos la ira... la impotencia intranquila... y el asombro....
Se me caen mis manos completas, para levantar ellas solas a quien amo... para cuidarle la espalda, y el frente... para colocarse sobre su frente cuando la enfermedad le agobia... o solo tocar su cabello cuando, además de mis manos, también mi brazo le rodea...
De las manos se me caen las estrellas, las de tus ojos que tanto quiero... la luna de tus manos, que tanto miro en las noches.... de las manos se me cae mi ser... de las manos se me cae mi corazón... herido y remendado...
Se me caen las alas... aquellas con las que me pediste volar... con las que te llevé al infinito, así como al fondo de tu corazón....
De las manos... de mis manos cae no solo esto, sino mucho más... a veces indescriptible... pero totalmente cierto cuando ellas te alcanzan... mis manos...
Mis manos... ellas encienden el fuego y las velas de media noche... ellas toman, y recogen lágrimas... juegan con trenes y humo... juegan y juegan... se cansan y toman... y todo cae de mis manos...
De mis manos cae... el amor...
0 comentarios