La confesión...
Las luces se apagan y me quedo solo conmigo... entonces, cuando creo que estoy por apagar también mis ojos escucho algo que viene desde adentro... un retumbar profundo... corre sobre mi piel y escala por mis brazos... llega hasta mis hombros... se adentra en mi corazón... y mi cabeza, haciendo juego me trae la interpretación de todo...
Tengo miedo... pero no aquel sobrenatural, ni aquel instintivo... no me corre sudor frío por la frente... ni siento los cabellos de mi nuca erizarse... no intento esconderme debajo de las sábanas y sin duda mis pies pueden tocar el suelo sin sentirse amenzados...
El miedo se encuentra mas adentro... y es más humano... viene con un poco de dolor... me apretuja el pecho y me ocasiona un poco de impotencia... un aura de arrepentimiento... como si quisiera salir corriendo... evitar esto a toda costa... no estoy listo... ya estuve muerto y volví al mundo... no quiero morir de nuevo... no así, en vida...
"¿Saliste ya de tu baúl corazón mío?" Es la pregunta que me hago... y me doy cuenta que la vida misma abrió la bóveda celeste y me dejó ver la noche y las estrellas, parecidas a las últimas que vi, pero a fin de cuentas nuevas... preciosas... cálidas... y me dice entonces el corazón que se siente agradecido... hasta que damos un paso... y luego otro... entonces pierde el aire... y con él, tambien lo pierdo yo... aún seguimos heridos... nos escondemos... nos cubrimos, nos excusamos y nos alejamos un poco dando rodeos... hasta que tomamos poco valor, pero valor a fin de cuentas... y retomamos el camino...
Tengo miedo... me duele el alma todavía y no quiero que vuelva a escocerme... lo siento como una broma de mal gusto... y yo acabándome poco a poco... porque a fin de cuentas si he de perder, presiento que será mi propio acero el que lacere mi cuerpo... eso... eso yo no quiero... no estoy listo, no para eso... no de nuevo...
Tengo miedo de querer... de quererte... de no poder ser el que yo era antes, de nuevo... de no encontrar un puente... de arruinarlo todo... de arruinarme solo... tengo miedo de todo... todo lo que en mis manos queda... tengo miedo de ser un tonto... solo un tonto...
Y en el filo de este pavor... cuando pienso en darme media vuelta, te veo... tus ojos... tus manos... tu voz y la luz que te rodea... como si fueras buen acierto... augurio de delirios... de sentires perplejos...
Aparece tu sonrisa... y sonrío también entonces...
Y aunque lo olvide un poco... por ahora sé que sigo teniendo miedo...
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