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La vida después del vestido rojo... parte 4

"Las fotografías son buenas para el alma olvidadiza. 
Las mentes tienen las malas costumbres de recordar todo de manera equivocada, inclusive los rostros. En el caso de la fotografía que Javier sostenía en su mano, esto era mas cierto que para nadie excepto por una cosa.

Su rostro era siempre diferente, a veces de piel mas clara, a veces de cabello mas corto, a veces era otra nariz, otros labios. Sus ojos, en cambio, con aquella iridiscencia (no la que veía, sino la que recordaba), con aquel desdén, indescifrables, eran siempre los mismos. Y sus ojos eran lo único que nunca cambiaba. Sería lo que Javier necesitaba, si se puede hablar de aquella obsesión como necesidad."

Sirilo - La vida después de Paola

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