Un segundo del que querré acordarme siempre...
Voy a cerrar mis ojos...
Cuando los abra habrán sucedido mil cosas... y yo solo tendré esa sensación de haber perdido un segundo en mi vida del que querré acordarme siempre...
Voy a cerrar mis ojos...
Cuando las palabras te alcancen... cuando mi mano derroche y deje caer la ternura... cuando me aferre a mantener los pies en el suelo onírico...
Solo me quedará el lirismo... lamentable y olvidadizo tras mi memoria frágil, e inventaré al filo de mi cama una imagen difusa...
Voy a cerrar mis ojos...
Y voy a caminar por décadas... con las horas malditas, con el viento entre mis dedos... con el aire pesado en mi pecho... con el dolor de mi lado izquierdo...
Voy a cerrar mis ojos...
Y ante la ausencia, voy a cerrar mis ojos... ante el delirio, voy a cerrar mis ojos... ante el mundo entero voy a cerrar mis ojos... y abriré el marfil, ante la silueta que aun no recuerdo...
Voy a cerrar mis ojos...
Me sentaré sobre el baúl y su bóveda celeste a mirar mi alma... y ahí veré el resto de mi vida pasar... como un viejo que contempla a los niños en el parque...
Voy a cerrar mis ojos... y a abrirlos el día de mañana...
Tan solo... tan solo para ponerte nombre... y tomar el tren, desde la mañana en que los gallos cantan... y la despedida se hace inevitable...
Voy a cerrar mis ojos... y a no saber nada...
Voy a cerrar mis ojos...
Cuando los abra habrán sucedido mil cosas... y yo solo tendré esa sensación de haber perdido un segundo en mi vida del que querré acordarme siempre...
Querré acordarme de ti siempre...
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