Noche...
A esta noche no la alumbra nada...
Esta noche es oscura como algunas otras en mi memoria, y no hay luz que atraviese al tiempo, ni al aire, ni al espacio... las habitaciones o las calles condenadas a caminarse en tranquilos pasos....
No hay velas, ni lámparas en mesas de noche encendidas... no hay estrellas ni luna que toquen el asfalto... las nubes de lluvia se quedan envidiosamene esos rayos de luz, y nos aislan a todos los seres debajo de ellas de el roce azulino... de esa delineante línea sutil que tenemos el gusto de conocer quienes nos detenemos a contemplar... no hay parejas en sus camas que se queden recorriendo los contornos en sus hombros, no hay hombres que quiran buscar un reflejo en el cabello de las mujeres por quienes darían la vida... ni almas solitarias que miren al cielo para buscar cráteres que acojan su corazón... no hay llave hoy para la libertad de los desencantados... ni hay gotas para poner en los ojos de quien quiere bien morir...
¿Que puede hacer un niño para dormir si no es mirar por su ventana y encontrar a su redonda lámpara blanca?
Yo me acerco a mi ventana y rompo la tiniebla encendiendo una hoguera con palabras... y comienzo a escuchar que la vida no se detiene a pesar de la abrumadora noche... escucho un tren silvando a lo lejos... los muchos, o pocos, que en él viajan me hablan desde el aire... sus corazones sueñan... anhelan el día en que tranquilos miren al reloj y no importe el tiempo...
A mi no me importan ya las manecillas que se mueven, ni el péndulo que marca campanadas... no escucho el tic-tac que a todo mundo anuncia que el mañana llega... y aún así se que el tiempo avanza...
Que jugueteo tan sutil el de las noches así... podría llorar si el cielo llorara... podría lavar mi alma, o podría quedarme en el sofá escuchando el estruendo mientras el café se enfría en una taza... humeante, mientras para mis adentros se lee una historia que aún no puede ser contada...
Esta noche es diferente a todas, y aún así solo es noche a fin de cuentas... nadie se fija en el gigante... nadie habla... nadie canta... todo duerme... todo es arrastrado por el frío... y debajo de las sábanas los cuerpos se alcanzan el calor que necesitan... bendito el que en esta noche sin luces puede amar, benditos los que pueden reir, los que ven mas allá de lo que a mi ventana llega... los que no son presa de ellos mismos... los que vuelan...
Yo no vuelo... pero camino contento... la calle es preciosa... es tristemente bella por naturaleza... y asombra a quien así la contempla, podría detenerme en cada esquina y escuchar las risas, las pláticas... el bullicio del mercado, los buenos días y las buenas tardes... la pasión desenfrenada... la respiración lenta de quien en una banca se siente y abre las alas junto a la persona que ama... la noche guarda tantos secretos... nos deja avistarlos si le sonreímos y le extendemos la mano...
Lejos... de aquí, para mí, también de noche... ella duerme...
Ella duerme... y sin que ella lo sepa, a su alrededor... a su ritmo... el mundo baila... y yo quiero decirle, si la encuentro cuando duerma...
"¿Me permites esta pieza?"...
Ella duerme... y sin que ella lo sepa, a su alrededor... a su ritmo... el mundo baila...
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