Vas a dolerme más de lo que pensé.
Ayer hice un plan, un pequeño juego creativo. Lo hice por dos motivos: el primero, porque necesito ser yo, el monito azul, canalizando mis emociones para entenderlas, procesarlas y vivirlas. El segundo motivo, es porque si me ves siendo el monito azul que soy, yo se que te haré reír.
Anoche pensé (pero no escribí) "Vas a dolerme más de lo que pensé..." y puse las reglas del juego. "Escribiré -Vas a dolerme más de lo que pensé- describiendo como me siento en este momento, pero no lo haré hoy, sino con la luz de los ojos con los que despierte mañana. Veré como me siento en ese momento y lograré escribir algo diferente."
Primero hablemos del como me sentí anoche después de darnos las buenas noches.
Dolió.
Con toda sinceridad dolió. Dolió porque dije "debo darte las buenas noches", y yo se que escuchaste "no puedo hablar más". Dolió porque te tuve que apartar de mis pensamientos, de mis planes, de mi rutina. Dolió, y cuando lo hice esperaba que fuera como la cinta que arrancas de golpe, un ardor que disminuye con el tiempo. Que equivocado estuve el resto de la noche.
"Vas a dolerme más de lo que pensé..." susurraba mi subconsciente mientras daba vueltas entre las sábanas. Hasta que lentamente todo se volvió confuso... y el amanecer llegó.
Y aquí es donde se pone bueno el juego, mirando con los ojos de hoy el dolor de ayer. La vida esá llena de ironías. Quisiera escribir que el día de hoy te solté, que te dejé libre, que agradecí por nuestro encuentro y que entendí que el dolor de ayer fue tan natural como la energía que se desprende al soltar el ego.
Bueno, no fue así. Te extraño. No puedo describir lo que siento en otras palabras que esas. "Te extraño".
Pero soy un monito azul, jugando. Y hoy he perdí el juego que inicié anoche, cuando pensaba que hoy te vería con una luz diferente. Y no me gusta perder, tendré que seguir jugando y escribiendo e ideando.
Bueno, en algo gané y en algo tuve razón. Vas a dolerme más de lo que pensé...
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