Silencio...
Ayer guardé silencio...
Mis manos y mis labios callaron. Miles de palabras perdieron su oportunidad de existir a cada segundo. No se pronunciaron nombres ni se rompieron atmósferas con las voces... Ayer hubo silencio...
Desde mi extremo del mundo el día me vivió despacio. Me levanté con el sol y transcurrí con las horas. Mis ojos volvían al espacio en blanco, al papel, a las cuerdas, al televisor, a la piel... De sofá y a la pared, pasando por mi corazón y mi boca, terminando en los labios cerrados de mi voz.
Ayer guardé silencio, con la voz es cierto, pero.... ¿Cómo puedo callar mi alma?, no puedo detenerla cuando se desprende de mi cuerpo para ir a posarse a tu lado. No puedo callar el abrazo que sientes cuando estoy lejos, no puedo silenciar el sexto sentido compartido. No puedo presionar un botón y abortar los recuerdos...
Ayer guardé silencio porque me duele. Guardé silencio porque veo los ojos que me acompañan y todavía está mi lugar en ellos, todavía pertenezco ahí, siguen siendo mi hogar.
Ayer guardé silencio, como un perro lamiéndo sus heridas... ayer el silencio me guardó a mí.
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