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Del Tiempo

Madrugada

Te llamé...

A las 3 de la mañana, saliendo de quirófano, con la mente cansada y con mis ojos cerrados, te llamé...

Tu voz... quería escuchar tu voz... 

¿Por qué los corazones duelen?...

 


Duelo

Abrió los ojos, sintió el frío del suelo en sus pies, el despegar de las pestañas al mover sus párpados, los músculos del cuerpo pidiendo estirarse, el bostezo que se escapó de su boca sin darse cuenta, el suspiro que surgió de la nada y contrario al bostezo no pasó desapercibido. 

Caminó unos pasos y observó al espejo. Del otro lado un hombre le regresó la mirada.

Era yo. Y así, en mi lado del espejo, continué el día.

Me encaminé a la regadera y con el cuerpo aún a medio despertar abrí el agua caliente. Encendí la pipa, y encendí también mi corazón.

Y ahí estoy. Un sábado a las 5 de la mañana. Pensando; pensando que afuera aún no había luz, pensando en la rutina que me espera, pensando en una distancia que se recorre hasta otra ciudad. Pensando en que recorriendo esa distancia estaré más cerca de Ella.

Ella. Ella, ella, ella, ella, ella... (aquí me encuentro con un bloqueo... de sólo escribir "ella" mis pensamientos fueron a pensarla y deje de escribir.... continuaré).

Ella.  Y la alejo tan pronto como puedo de mis pensamientos (con dificultad), y regreso a mi rutina. La carretera me espera.

Y sentir que a cada kilómetro que recorro me acerco más. Sentir que cada segundo que el sol se eleva al horizonte, la posibilidad si quiera, la probabilidad si quiera, de verte aumenta aunque sea un poco.

Que vá. Que digo. No me hablas. No te hablo. Ayer lo intentaste y te arrepentiste, guardé tu "mensaje eliminado", porque si lo borraba desaparecerías de nuevo de mi lista de contacto. Lo vi durante muchas horas. Te hablé, me arrepentí, igual que tú. Y volví a borrarte por completo de esa pantalla.

Pienso en ti. Quiero verte. Quiero salir corriendo de este edifico y abrazarte con el alma. Quiero besar tu frente, tu pecho, tu vida entera. Quiero desaparecer de la faz de la tierra contigo, y aparecer en una playa infinita de cálida luz y fresca brisa. Quiero... te quiero...

Ya he llegado a mi destino. Mi destino es el día de hoy...

Guardé silencio. Volví a al cuarto y volví a asomarme al espejo... encontré al hombre a quién regresé la mirada en un principio.

Del su lado del espejo, el hombre vió mi vida en un instante y ni siquiera pudo darse cuenta de ello. Era curioso, ese hombre y yo compartíamos el mismo nombre, el mismo corazón, pero diferentes destinos, diferentes mundos. 

Sin presatrle atención entonces a mi reflejo, se aceró a la cama y dijo "Despierta mi niña... tienes que ir a trabajar"... Y de entre las sábanas se levantó tu silueta, sonriente, aún con los ojos cerrados, desnuda y hermosa... 

Te amó. En ese momento te amó, en ese instante te tomó y te hizo feliz. Y lo tomaste tu también, lo amaste, lo estrujaste tanto contra tí que sus corazones parecían fusionarse y convertirse en uno.

No podía ser, era imposible, como podía suceder otra vida así, de seguro era mentira. De seguro era un invento nada más.

Lo envidié, lo odié, renegué contra él y el mundo de su lado del espejo.

Después me acerqué a reflejo de nuevo y toque el cristal. Nuestras manos se tocaron y yo apreté contra él, como si al juntar la suficiente fuerza pudiera intercambiar nuestro lugares, atravesar el espejo y quedarme contigo.

La almohada me acompañó el resto del día. La lluvia también. No hubo pan ni café. Solo dolor.

Al llegar la noche, volví al espejo.

Estaban ahí, riéndo. Acostados uno sobre el otro, contándose sus días, acompañándose en la tristeza. Amándose de nuevo. 

Volví la mirada a mi propa habitación. Donde lo único que de tí había, era ausencia. 

El duelo no terminó esa noche. Pero al día siguiente, dolió un poco menos. Y mañana será mejor.

 


Confesiones....

El que suscribe, Tony Sirilo Kawaminami (en adelante "yo"), admite realizar, pensar, imaginar, simular o de alguna manera permitir existir, los siguientes actos, actitudes, ensoñaciones y sensaciones, de alguna manera consciente o inconsciente. 

Se describen a continuación:

Yo confieso que me faltas... simple y directo verdad?

Confieso que guardé tus fotos, que guardé tus rastros, que los almacené adentro, muy adentro... y luego les prendí fuego... y anoté tu numero de teléfono en papel al que guardé bajo llave... y luego borré tu imagen de mi celular... que intento cortarnos... que intento marcharme ya... de una vez...

Confieso que te he puesto nombre ya, mi Alma Gemela... confieso que supe que te marcharías... recuerdas ese miedo mientras viajabas? el miedo a tu partida?... cuando fue que me alcanzó... solo vi tu silueta en el horizonte y no te pude alcanzar... así que solo dije buenas noches y tu dijiste adiós...

Confieso que hoy renuncié al mi puesto de superalmirante espacial medicinal... este trabajo no es para mi... soy mucho más feliz siendo dueño de mi tiempo como el verdadero curandero de estrellas fugaces que soy...

Confieso que deseo que leas esto... confieso que ya he llorado tu ausencia... confieso que no quiero enterarme si lo lees... confieso que ya quiero que te vayas... confieso que lo anterior es mentira y confieso que se mojan mis manos en este momento...

Confieso que ha sonado mi celular desde hace ya rato y no he querido mirar a la pantalla por el miedo a que no seas tú...

Confieso...

 

Cierre del documento.
Este se expide para fines que el interesado convenga.

 

Cd. Perla, País de la Lluvia. A día 22 de la décima Luna del Año 30 del Calendario Sirilano.

Sin título...

Llego aquí por que no se a donde llegar.

Este espacio es como una isla llena de cosas que solo significan algo para mí, como un lugar donde naufrago cada cierto tiempo, un lugar al que solo se llega cuando se va a la deriva...

Y una vez aquí, solo seré visitado por mis propios personajes, mi propios fantasmas, y si tengo suerte, por tus ojos...

Tus ojos... como quiero ver tus ojos... quiero que me vean, que me atraviesen el alma de una mirada, que hagan a mis ojos cerrarse, mis manos abrirse...

Guardas silencio desde ayer... guardo silencio desde ayer...

 

Aquí en este lugar tal vez  siga sin poder decir muchas cosas, pero no guardaré silencio..

Alma mía... mi lado izquierdo... mi alma gemela... mi niña...

Te extraño y lo haré siempre...

 

Te amo... y te amaré siempre...

 

Ya no quiero llorar... pero te seguiré llorando, hasta que dejes de doler... un día...

Silencio...

Ayer guardé silencio...
Mis manos y mis labios callaron. Miles de palabras perdieron su oportunidad de existir a cada segundo. No se pronunciaron nombres ni se rompieron atmósferas con las voces... Ayer hubo silencio...

Desde mi extremo del mundo el día me vivió despacio. Me levanté con el sol y transcurrí con las horas. Mis ojos volvían al espacio en blanco, al papel, a las cuerdas, al televisor, a la piel... De sofá y a la pared, pasando por mi corazón y mi boca, terminando en los labios cerrados de mi voz.

Ayer guardé silencio, con la voz es cierto, pero.... ¿Cómo puedo callar mi alma?, no puedo detenerla cuando se desprende de mi cuerpo para ir a posarse a tu lado. No puedo callar el abrazo que sientes cuando estoy lejos, no puedo silenciar el sexto sentido compartido. No puedo presionar un botón y abortar los recuerdos...

Ayer guardé silencio porque me duele. Guardé silencio porque veo los ojos que me acompañan y todavía está mi lugar en ellos, todavía pertenezco ahí, siguen siendo mi hogar.

Ayer guardé silencio, como un perro lamiéndo sus heridas... ayer el silencio me guardó a mí.

01:27

Cuando des vuelta entre las sábanas, en esa delgada línea entre el dormir y despertar, ahí dejé algo para tí.


En esa dimensión en el que los sueños se juntan con la realidad, en que todo es cierto pero nada es de verdad, planté un beso, y lo comencé a regar con los latidos de mi corazón.

Le compartí tan sólo un poco de mi vida, y echó raíces. Creció rápidamente y dió sombra sobre mi cabeza.
El viento sopló entre sus hojas, la luz y el polvo se colaban entre sus ramas, y de unos tallos al final de sus brazos, brotaban pequeños botones cerrados, que se abrían lentamente como los ojos de los recién nacidos. 

Flores de azahar inundaron el aire, miles de pétalos blancos danzaban un vals descordinado y hermoso. Un cítrico aroma se apoderó del ambiente y el atardecer llegó, convirtiendo todo azul en naranja y media luz.

Y con el sol en la cara, apenas cubierto por el borde del árbol de mi beso, me senté a esperarte, en una banca antigua pero familiar. Una banca que describiste sin saber que yo ya la conocía. Una banca de la que escribí hace más de una década y cien vidas pasadas.

El cielo se oscureció y una brisa fresca bajó contigo, y me viste sonreír cuando te ví aparecer. Sonreíste también, justo antes de esfumarte.

 

Lejos... muy lejos... abrí los ojos. No había beso, no había arbol. No había banca ni azahar. No estabas tú.
Mi corazón seguía latiendo, no se detuvo, no murió...

Tomé mis pies, los lleve al cielo, y con la mirada en las estrellas suspiré...

 

 

"¿Dónde está mi corazón?"...

Vas a dolerme más de lo que pensé.

Ayer hice un plan, un pequeño juego creativo. Lo hice por dos motivos: el primero, porque necesito ser yo, el monito azul, canalizando mis emociones para entenderlas, procesarlas y vivirlas. El segundo motivo, es porque si me ves siendo el monito azul que soy, yo se que te haré reír.

Anoche pensé (pero no escribí) "Vas a dolerme más de lo que pensé..." y puse las reglas del juego. "Escribiré -Vas a dolerme más de lo que pensé- describiendo como me siento en este momento, pero no lo haré hoy, sino con la luz de los ojos con los que despierte mañana. Veré como me siento en ese momento y lograré escribir algo diferente."

Primero hablemos del como me sentí anoche después de darnos las buenas noches.
Dolió.

Con toda sinceridad dolió. Dolió porque dije "debo darte las buenas noches", y yo se que escuchaste "no puedo hablar más". Dolió porque te tuve que apartar de mis pensamientos, de mis planes, de mi rutina. Dolió, y cuando lo hice esperaba que fuera como la cinta que arrancas de golpe, un ardor que disminuye con el tiempo. Que equivocado estuve el resto de la noche.

"Vas a dolerme más de lo que pensé..." susurraba mi subconsciente mientras daba vueltas entre las sábanas. Hasta que lentamente todo se volvió confuso... y el amanecer llegó.

Y aquí es donde se pone bueno el juego, mirando con los ojos de hoy el dolor de ayer. La vida esá llena de ironías. Quisiera escribir que el día de hoy te solté, que te dejé libre, que agradecí por nuestro encuentro y que entendí que el dolor de ayer fue tan natural como la energía que se desprende al soltar el ego.

Bueno, no fue así. Te extraño. No puedo describir lo que siento en otras palabras que esas. "Te extraño".
Pero soy un monito azul, jugando. Y hoy he perdí el juego que inicié anoche, cuando pensaba que hoy te vería con una luz diferente. Y no me gusta perder, tendré que seguir jugando y escribiendo e ideando.

Bueno, en algo gané y en algo tuve razón. Vas a dolerme más de lo que pensé...

El beso que no dí...

Han pasado apenas unas horas desde que nos despedimos.

Escribo esto, sin prosa ni poesía. Escribo en este espacio por primera vez desde hace tantos años.

Escribo esto porque pienso que vendrás aquí mas tarde. Por que pienso que leerás esto alguna noche que me recuerdes, algun día que me necesites y no me busques, a alguna hora en que quieras llamarme y no lo hagas.

Escribo esto porque a pesar de que han pasado solo unas pocas horas no se que hacer y esto es lo único que se me ha ocurrido.

¿Que debería escribir? Nuestro encuentro fue breve, limpio y mágico. Fue puro, sin mancharse de piel y besos, pero con deseo y amor que desbordaba el espacio vacío entre los dos. Fue tenue como la luz de la vela que está a punto de apgarse, pero iluminaba sonrisas en nuestros rostros de una manera indescriptible.

¿Lo imaginaste cierto? Esa vez que te dije, "si la vida fuera otra, fueras mi novia y te casarías conmigo..."
Recuerdo que te reíste, me miraste y despues sonreíste. Lo vi en tus ojos, me creíste por instante, lo imaginaste y lo quisiste para tí aunque fuera solo en tu imaginación por ese momento. 

Vaya loco, las cosas que dije y que estoy diciendo asustarían a cualquiera. Yo mismo siento miedo de haberlo podido decir con tanta facilidad. El mismo que tú.

Sabes, al tiempo que escribo esto, acabo de recibir una llamada y debo ir a operar.
Tenía pensado terminar estos párrafos de otra manera, pero parece mas apropiado así, despedirme como si te tuviera enfrente, por algun motivo mundano, como una conversación del cualquier día.

Terminar la conversación con un "debo irme, me esperan en el hospital", darte un abrazo y darte un beso. No ese beso infinito que nos dedicamos en palabras...

Me refiero al beso que no dí...

Hoy por ejemplo...

Hoy por ejemplo... me hace falta tu voz... 

Entre el sueño y la vigilia espero escucharte... ser sorprendido por tu llamada... por tu boca pronunciando mi nombre...

Hoy por ejemplo... me hace falta callar... 

En mis adentros esta este monstruo que no compremdo... que me carcome poco a poco... que me hiere en las entrañas... me atraviesa el corazon...

Hoy por ejemplo... no vi tus ojos... no senti tu mano... ni tu aliento... y yo aqui que siendo aun estas horas esperanzado lo anhelo...

 

Si quieres la verdad es que tengo miedo... el marfil se volvio debil y mi pecho se ha nublado... Siento que podria no ser suficiente, que mi cariño no basta... que siendo tu presente podria no significar mas que tu pasado...

 

Que pesadilla... la de decirte que te amo y no escucharlo de vuelta... la de imaginar siempre lo peor... la de dolerme a mi mismo hasta el alma... 

 

Hoy por ejemplo.... me siento tonto... tonto y solo... y derrotado... 

 

Y leyendo todas estas palabras... quisiera que me dijeras... que estoy equivocado... que me dijeras lo que sientes... que tomaras de la mano a mi alma y le dijeras que esta equivocada... que besaras mi corazon... que me ayudaras a ahuyentar esos fantasmas... que hoy llamo, por ejemplo, dolor...

Los corazones laten...

En ese espacio de mi vida, esta a veces tu ausencia... esa que me pesa tanto... que toma de la mano a tu silencio y me duelen en el pecho, enciendiendo una locura indescriptible en mis manos...

Los corazones laten y la mente vuela... repiquetea como llovizna en la ventana y se alarga el tiempo... los pendulos espacian su movimiento... y las palabras intentan escribirse una tras otra... arrepintiendose antes de ser dichas... no llegan a ser pronunciadas... borrandose antes de ser escritas

 

En mis ojos, no los ves ahora pero los conoces, comienza a asomarse una tristeza y pesadumbre... pierden brillo y añoran otros tiempos... 
En mi boca se dibuja una mueca cansada... anhelante... y sin abrirse le sugiere a mi cabeza palabras para que decida  pronunciarlas... 

Los corazones laten y el pecho duele... la soledad le aprisiona... le quita el aire...

No es tu ausencia sino la distancia... no la de nuestros cuerpos sino la de nuestras almas...

 

No quiero que olvides cuanto te quiero... los corazones laten... y entonces no decimos nada... 


Mi corazón late... y calla...

Antes que marchiten las flores...

Nada... digo que no hay nada... que en el fondo del alma no hay nada... al final de la noche o al principio del día... en el filo de los sueños... en el borde de la cama... no hay nada...


Digo que las siluetas que bailan en mi habitación no son nada... que las figuras que desfilan en mis rincones no son nada... las luces no encienden y las ventanas están cerradas... que los fantasmas que me dejan la fiebre no son nada...

Nada... las palabras dichas no son nada... los corazones rotos no son nada... el agua y la sal, el suspiro... el aliento frío... no son nada...

Aquí en donde escucho tu voz... en donde recuerdo tu mirada... donde me queda el olor de tus hombros... aquí en el espacio donde falta una costilla... no hay nada...
Aquí... en los enunciados anteriores... no hay nada... solo mentiras...

Y es que al final, solo digo no hay nada porque tal vez un día me logre convencer a mi mismo de que las las siluetas y las figuras, las palabras y los fantasmas, los corazones y el llanto... ya no me faltan...

Porque en mis noches de delirio...  al filo de los sueños, en el borde de la cama... en mi pecho donde falta una costilla... en el fondo del alma... en realidad esta todo... porque estas tú...

Dejame verte pronto... me hace falta tu cuerpo... el beso tibio y tus manos... me hace falta quererte como lo hago tanto cada vez que te sueño... cada vez que te extraño...

Dejame verte pronto... aparece... atraviesa este silencio... abre la puerta y tomame por sorpresa... alivia a estos ojos viejos...

Ven... antes que marchiten las flores...

Ciego...

Me quema el cuello... la frente... la boca...
Me quema las palabras... me arden en mente, en la garganta...
Me duele en la luz que atraviesa mis ojos cerrados... abrumados... enrojecidos... 
Me duele en mi ceguera....

No encuentro el suelo... mis manos lo buscan, se estiran sin alcanzar nada, no entienden si quiera el aire que se queda entre sus dedos... no entienden nada... no saben nada... solo pelean desesperadas por alcanzarla...

Me duele en la espalda... asfixiada por la hidra de mis hombros... el marfil se encuentra hecho pedazos... me quema en las alas...
Las rodillas se doblan hasta mi pecho y regresan de nuevo su lugar para aminorar el dolor en mis costillas...

Me duele el lado izquierdo... me sacude y me desespera... me toma exhausto... y aun así no me deja... no lleva nombre... es una silueta nada mas... el eco del llanto... la sombra de lo roto... de lo inexistente...

Es como una mala jugada... es la fiebre yo lo se... es la fiebre... Ojala que acabe mañana..

Primeros capitulos... creo...

Esto de imaginar las cosas así... de ver el techo y pretender que soy como una secuencia en alguna pelicula... de ver emociones personificadas, de verme despersonalizado, o inclusive desrealizado... esta llegando a desesperarme.

La inspiración no llega con la suficiente claridad. Ni estoy dedicando ese 99% de trabajo que "los escritores" dicen que hay que dar. No se que decisión tomar o como empezar las primeras lineas. No me decido entre las imagenes que veo.

La sinfonia de estrellas, las reangulaciones... las tomas aereas... el humo de aquel cigarro... el olvido hecho una mujer bella... una mujer bella hecha mi alma gemela...

Todo son imagenes que no logro hacer encajar una con la otra.

Pensé en el drama del médico joven, he pensado en los recuerdos "mal recordados", en la catársis... he pensado en volver el tiempo... las mismas lineas que me inspiran me sacan del camino no tengo trazado.

Sirilo no ayuda mucho tampoco, ni Javier Labrada, ni Paola... el vestido rojo no es mas que un cortometraje incompleto, no tengo ideas y no se si se me acabe el tiempo. Se que suena tonto decir eso, pero asi lo siento. No quiero escribir algo siendo mas sabio y viejo, sino crecer con mi hijo hecho de letras, y siento que no voy a ningun lado en este momento, aunque mas tarde me diga que no es cierto.

Empezaré por contar mi propia historia tal vez, tal vez no sea el hijo que espero, pero sera un hijo al que ame.

 

"Estaba sentado frente a su computadora... y escribió las siguientes líneas: 

Esto de imaginar las cosas así... de ver el techo y pretender que soy como una secuencia en alguna pelicula... de ver emociones personificadas, de verme despersonalizado, o inclusive desrealizado... esta llegando a desesperarme."

 

Sí, hemos comenzado bien. Montemonos hasta hace 13 años.

"Antonio Gallegos no sabía quien era y no podía saberlo todavía, quien se conoce a los 11 años?.
Los días eran casi iguales, la escuela no era algo que le emocionara, pero tampoco parecía odiarla, aunque no lo recuerda bien en este momento.

Primero a lo primero, un niño enclenque, de tez morena clara, con ojos negros y cabello rebelde. No dariamos un centavo por el, al menos el no daba un centavo por el mismo, aunque no lo supiera conscientemente."

 

Creo que ya no quiero escribir por el momento...

Intentare continuar otro día...

Trapecios...

Exanime, desalmado, con la respiración entrecortada y los codos hasta el suelo.
Que me caigan ruinas y escombros a los hombros, que se apague el tiempo y se abran las puertas que la carne no puede tocar.

Decir algo con sentido, y asentir a tantas cosas con tanta coherencia como un caracol en el desierto. Amalgamar maravillas con estupideces. No saber nada y ver como sabio meditando. Colocar ladrillos y ladrillos y no construir nada. 

Dando tumbos, doblando esquinas, subiendo serpientes y bajando las escaleras, corriendo en circulos, intentando atrapar mi cola como perro eternamente entretenido, feliz e ignorante hasta que el cansancio llega. 

Un día de estos será mañana, mientras tanto la luz que no me toca rondará las grietas eternamente abiertas, retumbarán instrumentos en los abismos y trompetas romperán los cielos, no habrá silencio ni siquiera para aquellos que bajo la tierra moran llorando, llorando, llorando.

Aperlados muros se postraran ante el soñador y los profetas beberán vino, los pescadores y los carpinteros saldrán a bailar un vals con otros esqueletos, todos mirarán las luces, mientras la dama escarlata los lleva a través de los salones.

Como te digo que te amo, que te odio, que te extraño, que me haces reir, o sonreir, o enojarme hasta el cansancio, como explico llevarte en la mente todo el dia, así como ignorar por completo tu existencia, que no me haces falta o que simplemente me agradas... polvo, eres de polvo.

Luces que encienden y se apagan, que como prismas dirigen la luz a romperse en colores que igual que cualquier otro siempre acaba en tinieblas. Corazones que laten miles de vidas y siempre se detienen. Momentos que explotan y se estrellan en el azul marino. Agujeros en el techo oscuro.

Un día de estos será mañana, y yo llegaré al colchón como las primeras líneas de esta pagina; exanime, desalmado, con la respiración entrecortada y los codas hasta el suelo.

"Querida mía, si llego a las puertas del cielo, hare mi mejor esfuerzo para hacer un dibujo de Dios y Lucifer, un niño y una niña, un angel besando a un pecador, un simio y un hombre, un banda marchando, todos alrededor del atemorizado trapecista"

Los azulejos rojos

Los azulejos rojos

"Los azulejos rojos... la cerámica en las esquinas... la cantera en las columnas y toda la intensa luz del día que les rodeaba... los negros barandales y sus maderas para tantas manos... los azulejos rojos...

No recuerdo aquel vestido, pero si la silueta que delineaba... no recuerdo las compañías pero si la gentileza que me recibía... no recuerdo esa primera impresión... pero si su mirada confundida y perdida... no recuerdo lo que nunca olvido... que pesadilla tan intermitente... que sueño tan recurrente...

A la distancia vi esos pasos acercarse, mientras lentamente se quedaba aquella memoria tallado en mis pupilas... la sonrisa y el abrazo que el alma tanto esperaba por sorpresa... efímero pero eterno, pasajero pero nunca falso... siempre verdadero... sonando... click... clack.... click... clack... click... clack, click, clack, click clack... click clack... sobre los azulejos rojos...

Los azulejos rojos..."

Suposiciones....

"No se suponía que aparecieras allí...Caminando por aquella acera... sin importarte tempestad que te rodeaba... hasta detenerte debajo de la única farola que en la calle quedaba encendida...

No se suponía que aparecieras allí...Se suponía que fuera antes... o después... se suponía que ese momento debió haber pasado desapercibido a mi mirada... sin embargo allí estuvimos, tú cantando, y yo sin soltar al viento palabras...

No se suponía que mis ojos te vieran, que los atrajeras al danzar de falda... a tu cabello empapado... a la infinidad de tu espalda... 

Pero la verdad es triste y curiosa... como la aquella nostalgia con la que los deseos viejos nunca cumplidos se recuerdan... aquel desdén de los pupilas que se pierden en las ventanas... no importa lo que debiera o no suponerse...


Allí estabas... mientras yo perdía el alma... y con ella, también te alejabas..." 

Silencio...

Silencio.... no hay mas que silencio... que se extiende de tus dedos... de tus codos... de los ojos que no declaran otra cosa mas que silencio....

Silencio delinea tu silueta.... silencio te viste desde los dias en que te vi y me dejaste en silencio... 

Silencio rodea tu cadera... tus rodillas... silencio ha venido a rodear tu sombra... tus pasos resuenan en silencio... tus parpados se cierran en silencio... en silencio tu espalda calla... en silencio llora tu alma... en silencio...

Solo un silencio duele tanto... y no es el velo de tus ojos que tanto quiero ver de nuevo... no es el de tus pasos que no escucho... no es el de tu figura que no me abraza, ni el de tu cuerpo que no duerme en mi cama...

Me duele el silencio de tu boca... el de tus labios que bese un dia sin decir nada... el silencio de las palabras que nunca pronunciaste... 

Aquel silencio... el que quedo en mi vida cuando te deje ir...

Sirilo... parte 1

"Esos colores eran casi una tentación a la vida que conocíamos, los posabas sobre ti de la manera mas natural que pudiera existir. Las yemas de tus dedos iridiscentaban, (si es que esa palabra existe siquiera, pornunciada de esa manera) tú, de esa manera conjugada, existías y yo era feliz de saberlo. Parecías rebelarte ante los lienzos, y eras punto tornasol en mar de atavíos blancos. 
"Amarillo" solía llamarte de vez en cuando, porque no existías y sin embargo ahí estabas.
Esos días eran salidos de mis sueños.Al llegar la noche caías a mis brazos, y mi mirada, siempre vigilante, no cesaba de tenerte atrapada en ese rincón del pensamiento que era casi delirio.
Que días aquellos.

Pero todo tiene una sombra detrás, y la mía se proyectaba pequeña en tu habitación. Me vi siempre inmóvil, espantapajersco. No era más que un oso de peluche, y ni siquiera era tuyo para empezar, era de él.
Aquí comienza realmente mi historia, antes de saber tu nombre, antes de saber el mío, antes de las ventanas, las repisas, los colchones, las maletas, la compañía... simplemente, antes.
Adelante, acercate... y escucha..."


- Oye oso tonto, ¿que estas escribiendo? -
- Estem... nada -
- Es otra vez aquella historia de cuando...-
- Noooooo... - 
- No tienes remedio... anda ve a dormir... yo terminaré la historia, después de todo, yo te llevé a ella - 

Fragmento de "Sirilo" por Javier Labrada

La vida después del vestido rojo... parte 4

"Las fotografías son buenas para el alma olvidadiza. 
Las mentes tienen las malas costumbres de recordar todo de manera equivocada, inclusive los rostros. En el caso de la fotografía que Javier sostenía en su mano, esto era mas cierto que para nadie excepto por una cosa.

Su rostro era siempre diferente, a veces de piel mas clara, a veces de cabello mas corto, a veces era otra nariz, otros labios. Sus ojos, en cambio, con aquella iridiscencia (no la que veía, sino la que recordaba), con aquel desdén, indescifrables, eran siempre los mismos. Y sus ojos eran lo único que nunca cambiaba. Sería lo que Javier necesitaba, si se puede hablar de aquella obsesión como necesidad."

Sirilo - La vida después de Paola

Infinitamente en solo un segundo...

No tengo nada hoy mas que la intencion de escribir... de escribirte...

Empezar por ejemplo hablando de un par de ojos... de una mirada sostenida... de un momento interminable y apenas fugaz en nuestra vida... algo que apenas unos minutos hicieron una eternidad en nuestras manos...

Prohibido... imposible... no importa...

Lo cierto es que no puedo escribir nada... quiero tu voz... quiero verte... quiero saberte cerca... quiero entenderte... reirme de ti... contigo... de mi.... de nosotros...

No queda mucho mas que esas ganas... dentro del pecho me piden encontrarte... me piden que deje de hacer preguntas y que de una vez por todas, todas de nueva cuenta, sea alguien que quiera arriesgarse... que vaya a buscarte porque de costilla a costilla resuenas haciendo eco y eco... eco... 

Me duele pensarlo tanto... me duele y me dolerá cada vez que me imagine un  resultado para esta historia...

Pero ahora solo quiero una cosa... y es a ti... mirandome infinitamente a los ojos... en solo un segundo...